El cuidado de la piel de los mayores es imprescindible en verano

¿Es más sensible la piel de los ancianos?

La piel del mayor no presenta el mismo aspecto que la piel joven. Junto a los cambios propios del envejecimiento corporal hay que tener en cuenta que las agresiones externas y, particularmente, la exposición solar, es una de las causas más notables de las características cutáneas en edades avanzadas.

  • Pérdida de células productoras de queratina en la epidermis, la capa superficial.
  • Adelgazamiento de la dermis, capa de piel intermedia formada por las células que producen colágeno y elastina.
  • Disminución de lípidos en la hipodermis, la capa de piel más profunda.

Como consecuencia de estos cambios, la piel anciana muestra un aspecto fácilmente identificable que a nivel funcional ofrece una menor protección natural frente al sol y los cambios de temperatura:

  • Arrugas
  • Flacidez
  • Manchas superficiales (manchas hepáticas y lentigos)
  • Pérdida de pigmentación (melanina)
  • Lunares
  • Vasos sanguíneos más visibles y expuestos
  • Dificultades en la cicatrización
  • Mayor propensión a la aparición de úlceras y hematomas

      10 Consejos para proteger la piel de las personas mayores este verano

Estas son algunas recomendaciones para proteger del sol a las personas mayores durante toda la temporada:

  1. Usar sombrilla tanto en la playa como en la piscina. Tomar el sol no es una buena idea para pieles maduras que ya han sufrido una vida de daño de los rayos UV. El bronceado y las quemaduras solares aumentan de manera considerable el riesgo de padecer cáncer de piel.
  2. Ya sea en lugares muy expuestos o en zonas sombreadas, la piel de los mayores exige un cuidado especial en cualquier circunstancia. Las cremas protectoras deben emplearse a cualquier hora del día y especialmente durante las horas más calurosas.
  3. Hay que aplicar protector solar diariamente. El protector solar es el producto de cuidado de la piel más poderoso que se puede usar para proteger la piel del envejecimiento, pero hay que saber escogerlo. En pieles ancianas, lo más recomendable es emplear productos con un factor de protección muy alto (SPF 50) tanto en la cara como en el cuerpo. Es una barrera adicional frente al sol para completar las carencias de la protección natural.
  4. Aplicarse protector solar en la cara a pesar de llevar puesta la mascarilla. Es un hecho, que la mascarilla será ese accesorio que nos acompañará durante todo el verano, sin embargo, esto no quiere decir que nuestra cara se encuentre totalmente protegida del sol. Los dermatólogos recomiendan aplicarse protección solar (SPF 50) a pesar de usar una mascarilla. Hay que tener en cuenta que no todas las mascarillas son del mismo tejido y las comúnmente utilizadas (higiénicas y quirúrgicas) no protegen nada de los rayos UV.
  5. No olvide hidratarse. La hidratación es esencial, por dentro y por fuera. Hay que mantener la piel hidratada con una loción o crema de alta calidad y consumir alimentos con un alto aporte hídrico, especialmente frutas, verduras y agua. La piel de los ancianos es propensa a la sequedad y al daño solar y las temperaturas calientes pueden empeorarla.
  6. Usar ropa protectora. Los pantalones y camisas de manga larga crean una excelente protección solar de bajo coste para la piel de los mayores. Se sugiere el uso de sombreros y prendas de vestir que proporcionan protección extra contra el sol para momentos en los que apetece estar al aire libre.
  7. Vigilar las zonas de la cabeza que están en contacto con la mascarilla. Las gomas de sujeción pueden provocar irritación detrás de las orejas. En este sentido las mascarillas que se atan en la parte trasera de la cabeza resultan más recomendables cuando la irritación es un problema recurrente. La boca, la nariz y la barbilla deben estar cubiertas para que las mascarillas resulten verdaderamente efectivas, pero la fricción entre la piel y el material de fabricación también puede generar irritación. Es importante hidratar las zonas que están en contacto con estos tejidos para evitar su enrojecimiento y el exceso de sensibilidad.
  8. Evitar los productos hidroalcohólicos cuando va a haber exposición directa al sol. El mejor método para garantizar la higiene de las manos y prevenir el contagio de la Covid-19 es el empleo de agua y jabón neutro. El abuso de productos hidroalcohólicos no sólo resecará la piel en exceso sino que puede producir daños cuando se utilizan mientras las manos están expuestas a los rayos solares.
  9. Cuidado con el sol y los medicamentos. Algunos fármacos pueden hacer que la piel se vuelva demasiado sensible al sol y provocar daños graves como quemaduras, ampollas, erupciones o hinchazón. Entre los medicamentos que pueden desencadenar estas reacciones se incluyen determinados antibióticos (tetraciclina y las sulfamidas), diuréticos (píldoras de agua), antidepresivos, antipsicóticos, anti-diabéticos y algunos medicamentos para el acné que contienen vitamina A o sus derivados.
  10. Cuando se ha prescrito un medicamento, conviene revisar los efectos secundarios comunes con el médico. Para preparaciones sin receta médica, lea detenidamente el prospecto e identifique cuáles son los posibles efectos secundarios. Si se produce alguna reacción inusual durante el tratamiento, consúltalo lo antes posible con el especialista.
By | 2021-08-17T08:30:39+00:00 agosto 17th, 2021|Sin categoría|0 Comments

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