FRACTURA DE ESTRÉS EN DEPORTISTAS, ¿QUÉ ES?

Desde el punto de vista médico, una fractura se define como una interrupción en la continuidad del hueso. Mecánicamente se define como una falla o grieta estructural cuando éste es sometido a una fuerza o traumatismo fuerte que sobrepasa su capacidad de resistencia.

Habitualmente la palabra fractura la asociamos a traumatismo fuerte, pero ¿qué es una fractura de estrés?

El estrés se define como la fuerza o carga total aplicada a un hueso que puede ser ejercida por una acción muscular, o bien, por el aguante de la carga aplicada.

Por tanto, una fractura de estrés es aquella fractura producida por sobrecarga mecánica repetitiva (estrés) en algunos huesos del cuerpo sometidos a mayores impactos, habitualmente en las extremidades inferiores, sobre todo en los pies.

Al contrario que las fracturas habituales que se producen por un impacto súbito, las fracturas de estrés son el resultado de múltiples impactos de menor intensidad pero muy repetidos, por esa razón lo habitual es que aparezcan con más frecuencia en deportistas en periodos de mayor entrenamiento o en competiciones. No obstante también aparecen en personas que realizan caminatas largas durante varios días como es el caso de algunos peregrinos del Camino de Santiago.

PORQUÉ OCURRE EN LOS DEPORTISTAS

Estas lesiones se producen en un hueso como resultado de una exagerada y repetitiva actividad muscular. El incremento de actividad muscular o del impacto hace que el hueso responda con un recarga ósea que hace que el hueso sea relativamente débil y vulnerable a sufrir fracturas, debido al desequilibrio existente entre la resistencia ósea disminuida y el aumento de la fuerza y tono muscular.

Los grupos más predispuestos a padecer este tipo de fracturas son fundamentalmente los deportistas y personas de actividad física continua como:

  • Los atletas de salto y corredores de largas distancias, debido a esa actividad llena de pequeños traumatismo repetitivos y mantenidos durante largo periodo de tiempo.
  • Los futbolistas o jugadores de baloncesto o balonmano debido a los desplazamientos laterales, saltos e impactos.

Entre los deportistas existen factores comunes a la aparición de esta dolencia, principalmente son:

  • Sobrecarga de ejercicio sin períodos de descanso adecuados
  • Déficit de recuperación muscular
  • Máximas exigencias deportivas sin etapa preparatoria adecuada
  • Alteraciones en técnicas de salto, desplazamiento lateral o carrera.
  • Déficit nutricional tanto en el periodo de ejercicio como en la etapa de descanso.

 

SÍNTOMAS

El dolor no comienza de forma aguda, sino que surge de forma progresiva. Comienza siendo una molestia y convirtiéndose en dolor. El dolor es de muy fácil localización. Aparece con la carga de peso o comienzo de actividad de impacto y desparece o disminuye cuando se deja de realizarla, en reposo. En ocasiones puede aparecer algo de hinchazón e incluso algo de enrojecimiento.

DIAGNÓSTICO

Las fracturas de estrés son en muchas ocasiones difíciles de identificar y se confunden con otras lesiones. Para ello es necesario un experto que valore la sintomatología y se apoye en una prueba de imagen.

En muchas ocasiones con una radiografía simple no se aprecian las fracturas de estrés.

Es necesario pruebas de imagen como la resonancia magnética, el TAC o la gammagrafía ósea para valorar y diagnosticar una fractura de estrés.

TRATAMIENTO

La curación de una fractura de forma habitual precisa de al menos 2 meses, pero después suele hacer falta completar una fase de remodelación del hueso y de fortalecimiento del mismo, sobre todo en el caso de deportes de salto constante como en el caso del baloncesto y más aún a nivel profesional.

En otros casos, dependiendo del tipo de fractura puede ser necesario una intervención quirúrgica (habitualmente colocando un tornillo que comprima el foco de la fractura y favorezca su consolidación).

 

PREVENCIÓN

La prevención de las fracturas de estrés en deportistas se centra principalmente en:

  • Crear una planificación de la duración, intensidad o frecuencia de la actividad.
  • Adecuar el período de descanso entre los esfuerzos.
  • Respetar una etapa de adaptación gradual a las cargas tras una etapa sin actividad. *  Comenzar de menos a más intensidad, fuerza y duración del ejercicio.
  • Evitar cambios bruscos en la superficie de realización de la actividad (el paso de superficies blandas a más duras), o en caso de ser una exigencia del deporte practicado, crear una preparación muscular y propioceptiva adecuada.
  • Supervisión del entrenamiento para captar alteraciones en los gestos técnicos deportivos.
  • Adecuada alimentación y nutrición deportiva para evitar déficits de energía y sobrecargas inesperadas.

Dos figuras claves en la prevención de este tipo de lesiones deportivas son los preparadores físicos y los nutricionistas.

Los preparadores físicos nos ayudan y diseñan planes adecuados de ejercicios y etapas de descanso, además de la corrección de alteraciones técnicas es importante para evitar.

Los nutricionistas nos ayudaran a adecuar las exigencias nutricionales de nuestro deporte y esfuerzo realizado, adaptándolo a cada etapa de la preparación e incluso en las competiciones.

By | 2020-02-19T08:33:14+00:00 febrero 19th, 2020|BLOG, FITNESS CICLISMO Y RUNNING, Style|0 Comments

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