LESIÓN DE LOS NERVIOS PERIFÉRICOS

El Sistema Nervioso se extiende a lo largo de todo el cuerpo, muchas veces cuando nos duele algo pensamos directamente en una afectación o alteración del músculo. Sin embargo, la posibilidad de que sea una afectación del sistema nervioso no es una alternativa que solemos tener en cuenta, pero en algunas ocasiones son lesiones o enfermedades de los nervios periféricos que inervan los músculos, piel y vísceras, las que están detrás de los síntomas de dolor y debilidad que suelen aparecer. Es importante conocer la estructura y las posibles afectaciones de los nervios periféricos para poder hacer un diagnóstico más preciso y un tratamiento más efectivo.

Desde el punto de vista clínico, las situaciones mecánicas que más habitualmente causan trastornos en los nervios periféricos, son la tracción y la compresión.

Cuando se alarga un miembro, el nervio permite una elongación de hasta un 20% de su longitud. Cuando llega al 15% se empiezan a producir deformidades internas. El axón se comprime perdiendo la mielina y se produce isquemia (falta de irrigación).

Las consecuencias de la compresión dependen de la intensidad de la misma y del tiempo de aplicación.

Las fuerzas de gran magnitud que se aplican en zonas restringidas y actúan por un traumatismo mecánico desestructurando por completo las capas que rodean el axón, por otra parte, las lesiones mecánicas pueden ser cerradas (por compresión) o abiertas (por tracción).

Las lesiones por tracción pueden oscilar desde la parálisis reversible, como por ejemplo la del nervio radial que acompaña a una fractura de la diáfisis del húmero, hasta las grandes avulsiones (arrancamientos), como por ejemplo en el plexo braquial. (Grupo de raíces nerviosas que parten de la columna cervical).

¿Cuáles son los síntomas del nervio periférico?

Los síntomas varían dependiendo de si están dañados los nervios motores, sensoriales o autónomos. Los nervios motores controlan los movimientos voluntarios de los músculos, tales como los que se utilizan para caminar, agarrar cosas o hablar. Los nervios sensoriales transmiten información, como la sensación de un toque leve o el dolor de una cortada. Los nervios autónomos controlan las actividades de los órganos que se regulan automáticamente, como respirar, digerir los alimentos y las funciones del corazón y de las glándulas. Algunas neuropatías pueden afectar los tres tipos de nervios, mientras que otras afectan principalmente a uno o dos tipos. Los médicos pueden utilizar términos tales como neuropatía predominantemente motora, neuropatía predominantemente sensorial, neuropatía motosensorial o neuropatía autónoma para describir los tipos de nervios involucrados en la afección de la persona.

El daño en los nervios motores está más comúnmente asociado con la debilidad muscular. Otros síntomas pueden incluir calambres y fasciculaciones dolorosos (es decir, contracciones incontroladas de los músculos que son visibles bajo la piel), atrofia muscular (una reducción grave del tamaño de los músculos) y disminución de los reflejos.

El daño en los nervios sensoriales causa una variedad de síntomas debido a que los nervios sensoriales tienen una amplia gama de funciones. Las fibras sensoriales más grandes dentro de la mielina registran la vibración, el toque ligero y el sentido de la posición del cuerpo. El daño en las fibras sensoriales grandes deteriora el sentido del tacto, lo que causa una disminución general en la sensación. Puesto que esto se siente más en las manos y en los pies, las personas pueden sentir como si estuvieran usando guantes y medias aun cuando no lo están. Este daño en las fibras sensoriales más grandes puede contribuir a la pérdida de los reflejos. La pérdida del sentido de la posición relativa del cuerpo a menudo hace que las personas no puedan coordinar movimientos complejos como caminar, abotonar o mantener el equilibrio con los ojos cerrados.

Las fibras sensoriales más pequeñas, que no tienen capas de mielina, transmiten sensaciones de dolor y de temperatura. El daño en estas fibras puede interferir con la capacidad de sentir dolor o los cambios de temperatura. Las personas afectadas pueden dejar de percibir que se han cortado o que se les está infectando una herida. Otras tal vez no detecten el dolor que señala un ataque al corazón inminente u otras afecciones agudas. La pérdida de la sensación de dolor es un problema especialmente grave para las personas con diabetes, lo que contribuye a la alta tasa de amputaciones de las extremidades inferiores entre esta población.

El dolor neuropático es un síntoma común y a menudo difícil de controlar del daño en los nervios sensoriales. Puede afectar seriamente el bienestar emocional y la calidad de vida en general. El dolor neuropático a menudo es peor por la noche, interrumpiendo severamente el sueño y contribuyendo a la carga emocional relacionada con el daño en los nervios sensoriales. El dolor neuropático a menudo puede estar relacionado con una sensibilización exagerada de los receptores del dolor en la piel, haciendo que las personas sientan un dolor fuerte (alodinia) por estímulos que normalmente no duelen. Por ejemplo, algunas personas pueden sentir dolor con el roce de las sábanas que cubren ligeramente el cuerpo. Con los años, la neuropatía sensorial puede causar cambios en la piel y en el cabello, así como lesiones en las articulaciones y en los huesos. Las lesiones que pasan desapercibidas debido a la falta de sensación contribuyen a estos cambios, por lo que es importante que las personas con neuropatía se revisen las regiones del cuerpo que carecen de sensibilidad para ver si tienen heridas o lesiones.

Los síntomas de daño en los nervios autónomos varían porque los nervios parasimpáticos y simpáticos del sistema nervioso periférico controlan casi todos los órganos en el cuerpo. Los síntomas comunes de daño en los nervios autónomos incluyen incapacidad para transpirar normalmente (lo que puede causar intolerancia al calor), pérdida de control de la vejiga, e imposibilidad de controlar los músculos que expanden o contraen los vasos sanguíneos para regular la presión arterial. Una baja de la presión arterial cuando una persona pasa repentinamente de estar sentada a estar de pie (una afección conocida como hipotensión ortostática o postural) puede causar mareo, aturdimiento o desmayo. También se puede presentar irregularidad en los latidos del corazón.

La neuropatía autónoma puede venir acompañada de síntomas gastrointestinales. El mal funcionamiento de los nervios que controlan las contracciones musculares intestinales puede causar diarrea, estreñimiento o incontinencia. Muchas personas también tienen problemas para comer o tragar si los nervios autónomos que controlan estas funciones están afectados.

Tratamiento

Si el nervio está lesionado, pero no se ha dividido en dos, tu equipo de tratamiento evaluará si se está curando.

  • Si se está curando correctamente, quizás no necesites una reparación quirúrgica. Es posible que debas dejar descansar la zona afectada hasta que se cure. Los nervios se recuperan de manera lenta, y la recuperación total puede tardar varios meses o años.
  • Será necesario que te realices controles regulares para asegurarte de que la recuperación continúe hasta su máximo potencial.
  • Si tu trastorno se debe a otra enfermedad, tu médico tratará el trastorno oculto.
  • Según el tipo y la gravedad de la lesión nerviosa, puedes necesitar medicación, como aspirina o ibuprofeno  para aliviar el dolor. En algunos casos, es posible que necesites inyecciones de corticoesteroides para aliviar el dolor.
  • Tu médico puede recomendarte fisioterapia para evitar la rigidez y recuperar las funciones.
By | 2020-07-21T07:44:10+00:00 julio 21st, 2020|Style|0 Comments

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